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Articles by Arthur Jackson

Impotentes, pero con oración

Anita Bailey se sintió conmovida cuando recibió este mensaje por internet sobre su hijo Jalen: «Hoy estaba recibiendo a la gente en [la iglesia], y un joven se me acercó y me abrazó. […] Me quedé mirando un segundo, lo reconocí y dije: “¡Jalen!”. Nos abrazamos y charlamos. ¡Qué joven agradable!». La mujer había conocido a Jalen en sus días de rebeldía, cuando Anita y su marido, Ed, luchaban por salvar a su hijo de las consecuencias de sus decisiones, que le valieron doce años de cárcel.

El poder superior de Dios

En su libro From the Pit to the Pulpit [Del pozo al púlpito], John Stroup comparte sobre las fuerzas poderosas y hostiles de la vida que lo lastimaron física, sexual y emocionalmente. Señala: «Empecé a drogarme antes de poder conducir un auto […]. Dejé la escuela y comencé a meterme cada vez más en delitos». Finalmente, esos delitos lo llevaron a la cárcel. Mientras cumplía una condena de cinco años, la Biblia se volvió real para él y se humilló ante Dios. Por la gracia del Señor, se liberó de hábitos que antes eran más fuertes que él.

Parecerse a Cristo

Como un niño de las décadas de 1950 y 1960, crecí en una época en la que el «pasatiempo estadounidense» era el béisbol. No podía esperar para ir al parque a jugar; y una de mis mayores emociones fue cuando recibí la camiseta de béisbol con el nombre de nuestro equipo: ¡GIANTS! Aunque el número 9 en mi espalda me distinguía de los demás, el uniforme nos identificaba como miembros del mismo equipo.

Las oraciones de Jesús

Jesús, ¿cómo estás orando por mí? Nunca había pensado preguntar esto hasta que mi amigo Lou compartió cómo había clamado de corazón a Cristo cuando enfrentó una situación que requería más sabiduría y fortaleza que la que era capaz de reunir. Escucharlo expresar esta pregunta en oración me ha ayudado a agregar una dimensión a mis oraciones.

El don de dar

En su discurso de 2024 a 1.200 graduados universitarios, el empresario millonario Robert Hale Jr. dijo: «Estos tiempo difíciles han aumentado la necesidad de compartir, interesarse y dar. [Mi esposa y yo] queremos darles dos regalos: el primero es nuestro regalo para ustedes, el segundo es el regalo de dar». Luego, entregaron dos sobres a cada uno de los sorprendidos graduados: 500 dólares para guardar y 500 para dar a una persona necesitada.

¡Guau!

«¡Guau!» fue la reacción de los miembros de nuestro equipo que recorrían un centro de retiro comprado a gran costo por una persona con visión para la renovación y aliento de personas que sirven a Dios. Nos asombraron las literas dobles y las suites con camas grandes. La cocina exquisitamente equipada y el comedor también deleitaban la vista. Y justo cuando uno pensaba que ya había visto todo, hubo más sorpresas; incluía una cancha interior de baloncesto. Cada «guau» era justificado.

¡Guau!

«¡Guau!» fue la reacción de los miembros de nuestro equipo que recorrían un centro de retiro comprado a gran costo por una persona con visión para la renovación y aliento de personas que sirven a Dios. Nos asombraron las literas dobles y las suites con camas grandes. La cocina exquisitamente equipada y el comedor también deleitaban la vista. Y justo cuando uno pensaba que ya había visto todo, hubo más sorpresas; incluía una cancha interior de baloncesto. Cada «guau» era justificado.

Recursos para evangelizar

El lugar de nuestra reunión de líderes en Chicago contrastaba fuertemente con la necesidad que encontré camino hacia allí: personas con terribles carencias. Las diferencias me ayudaron a plantear las cosas que necesitábamos incluir en nuestra planificación de servicio para la ciudad y otros lugares: llevar los recursos del evangelio (cualquier cosa dada por Dios para ayudar a difundir su mensaje de amor y salvación) a los lugares donde más se necesitan.

Triunfo de la bondad en Cristo

Cuando Jackie Robinson, el primer jugador negro de las Grandes Ligas, jugó en el Shibe Park de Filadelfia, Doris, una niña de diez años, estaba en la tribuna con su padre. Un anciano negro se sentó junto a ellos y entablaron una conversación sobre el partido. Más tarde, Doris reflexionó: «Nunca olvidé a ese hombre y su sonrisa». La encantadora interacción entre Doris —una niña blanca— y el amable anciano —hijo de esclavos— fue un punto brillante aquel día.

Ideal para Jesús

Los desafíos de Eric durante su niñez incluyeron un grave sarpullido, dificultades escolares y adicción al alcohol y las drogas desde muy temprana edad. Pero el que se apodaba el «rey del mal» descubrió que sobresalía en el béisbol; hasta que lo abandonó tras desanimarse frente a la discriminación. Esto le permitió tener más tiempo para usar y traficar drogas.